Jorge

Ul-cerá ahora, ul-cerá mañana

In Blog on diciembre 8, 2008 at 9:56 pm

Por primera vez, madamas y monsieures, en un hecho histórico y digno de las revistas del corazón (esas que traen a Peña Nieto en la portada), voy a hablar de mi enfermedad…

Intentaré un acercamiento para el público lego a este tan irritado mundo del estómago posmodernista.

Pues resulta, primero, que las úlceras no son causadas por que una persona no coma en todo el día, tome café y bebidas energéticas, fume, cuando ingiera alimentos sean con picante y acompañados de bebidas gaseosas (que supongo no es mi caso solamente, sino de montones de personas que trabajamos en oficinas… En Polanco… En el piso once… En el B… Etc…), sucede que todos estos factores son en realidad agravantes de la acción de nuestro amigo secreto de la semana, el agente H. Pylori, que es el que en realidad, amiguitas y amiguitos, nos hace retorcernos de dolor cuando el asunto ulceroso ya esta grave.

Asi pues, amadísimos lectores, resulta que he sido alejado de las tiernas garras del cigarro y de los gasificados y refrescantes manantiales del Red Bull… En su lugar tengo ahora un tratamiento compuesto por 8 dosis diarias de diferentes pastillas que durante este mes me librarán de todo mal, amén…

El problema de los médicos es que el asunto sanatorio siempre requiere de una buena factura (ya saben el ejemplo, una gripa sale como en 1000 varos), entonces termina uno con más malestares porque ni la cura física es inmediata (y suele requerir amplios esfuerzos del paciente…. Atinado nombre por lo demás) y resulta que uno gasta dinero que en la enferma cabecilla, ya estaba destinado para otras cosas.

Vale, se recuerdan de Antonin Artaud, ese, el Momo, el que decía sobre “los enfermos y los médicos” que “la enfermedad es un estado… La salud es otro, más feo, es decir, más vil y mas mezquino… No hay enfermo que no crezca, no hay hombre sano que no haya traicionado aunque sea una sola vez, por no quererse enfermar… Como algunos médicos que he tenido que conocer… Yo he vivido toda mi vida enfermo y solo pido mantenerme”.

Con la disculpa obligatoria ante la probabilidad de imprecisiones, porque lo escribo de memoria, memoria escasa de la voz del propio Artaud en algunas de las cintas que nos llegaron de su estancia en el asilo mental.

Bueno, evidentemente, el que yo tenga una úlcera, poco se acerca a la crueldad que Artaud padeció, pero es buen pretexto para traerlo a la pantalla, no?

Salud y reposo para todos (esa es la parte del tratamiento que no voy a cumplir, jojojo).

Abur!

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